jueves, 16 de junio de 2016

16




Era el fuego más frío el que me consumía.
Con la llegada del sol se demolieron todas mi barreras, de repente puedo sentir más que un cosquilleo.
Más que un tacto aterciopelado y más que unas lágrimas.
Y pasas a ser más en mí, y me llenas. 
Y con mis ojos más abiertos te observo.
Somos el huracán que despedaza todo, menos el roce 
de tus labios y los míos.
El calor de un cuerpo se convierte en un hogar.
Las esquinas de tus puntos cardinales y tus líneas, 
tan marcadas, tan idénticas.
Tan tuyas
  Tan mías...
Saboreo aún la dulzura que se ha ido.
Ha dejado una estela brillante de recuerdos, una estela eterna de amor indecente.

Y sigo estática esperando que el tiempo no termine de romperse.
Que todos mis trozos sean curados por tus manos.

Que mi amor es más difícil,
que mi amor es más vivo y verdadero,
que un te quiero no basta cuando se habla de alma y de piel.


[Que de ti y de mí dependen cientos de 
cuerpos suspendidos en el aire...]

No hay comentarios:

Publicar un comentario